viernes, 2 de diciembre de 2016

Presentación de "Los espejos del mundo"

http://editorialsapereaude.com/libro/los-espejos-del-mundo/



En algún momento empezamos a sospechar que los espejos nos mienten, que no reflejan las cosas como realmente son. Confieso que a veces no me reconozco, y siento que allí, donde se supone que debería estar mi reflejo, lo que hay es algo extraño, la suma de mis construcciones de la realidad, de todo aquello que llamo mundo. Pensamos que el mundo es así como lo vemos, hasta que nos viene la idea de que lo imaginamos, de que es como dice la física cuántica, un holograma. 
 ¿Y qué tal si la realidad es permanente y somos nosotros los que cambiamos, y con ello cambianos nuestra versión de la realidad? Con los años vamos incrementando nuestro acervo de valores y juicios, construyendo nuestro mundo desde la palabra cada vez que le damos nombre a las cosas, y esto es decir, que la experiencia nos permite integrarlas a eso que somos, y así nuestra visión de mundo cambia, pues cambia nuestra relación con la naturaleza.

Como si fuera un filtro a través del cual percibiéramos el mundo, el idioma nos integra asimismo a otras culturas y formas de percibir la realidad. Cada vez que, por ejemplo, decimos ocelote, aguacate, papalote, estamos relacionándonos de alguna manera con la realidad nahuatl, con su forma de entender el mundo; y yo no puedo negar, que siendo latinoamericano, soy asimismo todo eso que conforma la rica pluralidad latinoamericana. Hoy, que hablamos de universos paralelos y partículas como los quarks o los mesones, la esencia de la realidad, aquello inmanente a la naturaleza física, continúa siéndolo, lo que cambia es nuestra manera de relacionarnos con ella, como si agotados de pulir el espejo, lo hubiésemos roto, y ya sin una imagen creada en nuestro interior, estuviéramos finalmente ante la verdadera realidad. Un ocelote, un aguacate y un papalote adquieren entonces otro significado, mostrándonos así qué somos, qué significa ser humanos, y acaso dándonos una pista de la esencia de la naturaleza, de lo que rige la realidad, que todos pueblos han tratado de definir a su manera, desde su forma y grado de conexión con ella.

La juive: los caminos del libre albedrío. I

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