martes, 27 de diciembre de 2011

Novedades literarias locales

Estimados amigos:

Se avecinan nuevos libros de este servidor, que llevan ya tiempo esperando. Así que he decidido, como marco general, hacer un compendio de mis obras hasta ahora publicadas. Allí podrán leer algunos textos completos y grandes fragmentos, ver críticas y algunos estudios literarios que se han escrito al respecto. Y una vez iniciado el 2012, iré dando adelantos de las obras nuevas previa publicación, que será asimismo presentada en este nuevo blog. Pueden acceder a el bajo el título Leyendo a manuel, aqui mismo en Blogger, de Google.

http://leyendoamanuel.blogspot.com/

Cordialente, su amigo Manuel.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Crítica a "El día de la tercera revelación" por Benedicto Víquez Guzmán

El día de la tercera revelación es una novela maravillosa moderna. Pertenece a este género bajo la estructura de un paradigma polifónico que rompe con la tradicional novela monofónica. Desaparece la linealidad, la lógica causal, la dicotomía de los personajes entre buenos y malos y se abre la verosimilitud de un mundo de vivencias, sueños, denso, lleno de dudas, rompimientos, mitos, leyendas e incertidumbres.

Se estructura en diez capítulos y presenta un mural caleidoscopio de espacios y tiempo que semeja un laberinto de imágenes, sueños y sincronías. Todas narradas desde las polifonías de un solo personaje: Antonio, desde perspectivas distintas en la iniciación del ritual vida- muerte que permite penetrar en el mundo privado de su concienciación, proceso que evoca ya adulto en el momento de la muerte de su abuela.

El momento en que Antonio llega al cuarto de su abuela y la ve levitando es cuando abre una diversidad de encuentros y desencuentros, vivencias, evocaciones, progresiones, sincronías, dudas, y sobre todo se abre ante sus ojos como en un espejo laberíntico su mundo interior. Es el proceso que da inicio a ese ritual de formación en doble dirección: hacia su mundo interior y hacia el espacio y tiempo exteriores.

Así comienza este proceso caleidoscópico:

"Cuando entré a mi vieja alcoba y vi la cama al centro, creí que sobre ella alguien levitaba, por lo que, aunque no me detuve, la emoción del principio se transformó en recato y este a su vez en solaz. Me parece que duerme, oí la voz de mi madre, casi un susurro. Rigurosamente extendida, las piernas cruzadas lo mismo que las manos sosteniendo el rosario con todas las fuerzas que le restaban, segura de que aquel era el último esfuerzo de su voluntad, la abuela Claudia no pudo reconocerme cuando me le acerqué."

Es el momento justo cuando muere y a la vez crea la vida. La muerte como fin y principio, alfa y omega del proceso vital. Y este es el final de la novela:


"Me detuve por un instante a contemplarla. Parecía dormir después de una larga noche de vigilia. Su cabellera era ya completamente blanca, sin mácula. Entonces, igual que lo había hecho por la mañana, levanté su cuerpo cuidadosamente, casi retornando de repente a mi niñez, cuando conmigo en su regazo viajábamos imaginariamente hasta la capital. No pude sentir su peso, infinitamente más liviano al de pocas horas atrás, como si lo que tuviera ahora entre mis brazos fuera solo su recuerdo."

El tiempo cronológico, en la novela, no abarca más de un día, quizás una mañana. Pero abre el tiempo histórico que comprende sino una época sí un período de tiempo muy extenso en la formación de un pueblo a orillas de un río: Cañas, en la provincia de Guanacaste. Sin dejar de lado el tiempo mítico, tanto de nuestros antepasados como de la cultura china y sin dejar de lado el tiempo psicológico propio del personaje en su viaje privado a su interioridad. Y todo ello escrito en poco más de doscientas páginas.

Es en ese mismo día que suceden las tres revelaciones, pero no se crea que es fácil encontrarlas, que se disponen una tras otra y el lector las reconoce con facilidad. Ellas están esparcidas en ese laberinto de imágenes, sueños y recuerdos, vivencias que como en un remolino, en cámara lenta, nos envuelve, nos sumerge en el ojo, motor del movimiento y nos invita a "ver". Así la novela se convierte en un ver y junto al personaje asistimos a ese proceso de formación envueltos en esa trama compleja, llena de cenizas, niebla, luces sobrenaturales, animales míticos, encuentros culturales, frustraciones, pasiones, amores, viajes increíbles, todo bajo ese proceso, esa búsqueda de su proyecto vital en medio del remolino vida- muerte.

Y Antonio asiste y ve, en sueños su propia existencia en lucha contra los patrones recibidos e impuestos por la sociedad patriarcal, el modelo ideológico religioso, las costumbres, leyendas y mitos de una cultura que aniquila el ser, da muerte e impide Ser con mayúscula, Vivir su propio proyecto.

La abuela es la viva encarnación de esa familia, el roble que alimenta los cimientos de los nuevos miembros que giran en derredor de la matrona. Ejemplo de entereza, decisión, nobleza, fuerza, pasión pero también producto de la violación, el desamor, del desarraigo. Es la fuente que alimentó a Antonio, es el ejemplo que penetró ese retoño desde niño y codificó bajo sus estrictos pero nobles valores. Sola, casi huérfana, de niña sufrió, esta mujer indomable, la violación de parte de un gamonal machista, a escasos diez años y luego sufrir los vejámenes de amantes fugaces que pasaron por su vida solo por lapsos de tiempo determinados. Y sola con sus hijas y nietos se abrió camino entre ese mar de incertidumbres, congojas, ultrajes y vejaciones.

Antonio no es un personaje corriente, no narra su vida solamente, cronológicamente, es una y muchas voces a la vez. En él se encuentra la polifonía pues es la voz del niño indagador, que duda, que juega, que descubre su mundo y que tiene más preguntas que respuestas, también el adolescente que encuentra el amor como un ritual y se asombra en la vivencia, sobre todo con una niña de otra cultura, Mei Li, de quien se enamora y asimila los mitos del arcón de los amantes, encontrado en la tienda china. Mundo de fantasía, erotismo y rituales, a la vez que de asombros, secretos y misterios. Así el joven Antonio entre su formación musical que le ofrece su madre, los sueños y las sincronías de su abuela, las vivencias de su pueblo, se abre camino entre abrojos y recovecos, dejando de lado la troya que le diseñaron para su seguridad, prefirió llegar a la línea entre vida y muerte, solo, sin ayuda, en su propio camino.

Paralelamente a este viaje en su concienciación se abren los viajes físicos por las Antillas y luego por Europa, Francia, Rusia, Alemania, etc. que le permiten enfrentar no solo otras culturas sino su propio proyecto. Es como un viaje circular de encuentros, de vistas panorámicas, de uniones y separaciones, de posesiones y desarraigos, hasta llegar a la muerte, en este caso simbolizado por la abuela Claudia.

"Luego vi el jardín lleno de rostros y cada rostro, solo después de un instante, en su respectiva cabeza y cuerpo. Había una multitud rodeándome que apenas tenía el peso de una enorme sombra. Fue entonces que regresó a mi el recuerdo de aquel sueño de mi niñez, cuando aún estaba en la escuela primaria. Vi, como entonces, que avanzaba por entre un manto de niebla rodeado de rostros desconocidos. También veía como manos y brazos surgían de la niebla, pero no veía ni los pies ni el tronco de cada cuerpo, como si en realidad no hubiera allí nada más que rostros, brazos y manos. Todo era ingrávido y silencioso, aunque los rostros gesticulaban vivamente, y podía ver cada detalle. Nos detuvimos al llegar a un precipicio, más bien como una gigantesca grieta que nos separaba de otra porción de aquella niebla. Sentí que manos y brazos me empujaban suavemente animándome a saltar al otro lado, en donde los rostros me aguardaban con júbilo. Fue entonces que oí por primera vez sus voces, confusas en un enorme coro de susurros. Pero tuve miedo y no quise cruzar." (p.167)

Es el límite entre la vida y la muerte.

El día de la tercera revelación es una novela que rompe con todos los esquemas tradicionales de nuestra literatura y se ubica en el paradigma polifónico de la narrativa contemporánea. Un esquisto ejemplo de creación literaria actual y que ubica a nuestras letras en el ámbito universal con todos los merecimientos del buen narrar. Me agradó sobremanera.

http://heredia-costarica.zonalibre.org/archives/2011/11/el-dia-de-la-tercera-revelacion-novela-del-escritor-costarricense-manuel-marin-oconitrillo.html

Crítaca a "De bestiis" por Benedicto Víquez Guzmán

La novela De Bestiis está configurada bajo el paradigma polifónico. Se estructura en tres partes sin título.

En De Bestiis, los seres imaginarios, los incomprendidos y temidos personajes del bestiario, terminan coincidiendo en el espejo con nuestra imagen asombrada. Así el espacio de la novela se torna laberíntica.

Los críticos acostumbrados a encontrar parecidos e influencias recordarán a Borges y esto, a pesar de ser cierto, no agrega mucho a la creación literaria que el autor ofrece. Así se observan voces de personajes que desde un presente, propio de la enunciación, se crean, se delinean, se personalizan y como en un coro de contrastes y contrapuntos, descubren sus recuerdos, evocaciones, sus tiempos idos y se interiorizan en sus propios laberintos con el fin de reproducir sus imágenes virtuales, apenas sospechadas y escasamente vividas. Una voz se hace presente y evoca:

"Mi nombre es Wolfgang Ungeheuer, y dejo claro desde el principio, que le he sido fiel toda mi vida, y que quizá es lo único de lo que estoy orgulloso, si es que a mi edad eso tiene alguna importancia. Anoche, al mirarme al espejo, mi reflejo estaba ausente, era otro quien ocupaba mi sitio, alguien demasiado familiar y cuyo rostro juraría que no he olvidado, aunque no estoy seguro de que tuviera rostro, de que aquellos ojos que me miraban fueran en realidad ojos, tan brillantes, y que a pesar de ello, su luz fuese como la más honda negrura que jamás hubiera visto. Hace ya diez años que me he establecido aquí, y en mí eso es saber donde voy a morir, donde mis recuerdos soltarán el amasijo de ceniza que he sido y dejarán que se lo lleve el viento. Todo aquí es lentitud, igual que si el reino de la ceniza se extendiera por los campos, por todos los valles e inundara los ríos con su sabor amargo, e hiciera de los hombres que habitan sus confines criaturas adormecidas."

Y casi de seguido afirma:

"¡Qué viejo soy, polvo apenas sostenido por recuerdos! No quisiera recordar a veces, en verdad quisiera que en mi todo fuera olvido, que esta larga aventura fuese sólo un terrible sueño."

Y la casa se llenó de bestias, voces, sueños, recuerdos y cobró vida como se fuera un anticuario pero de seres vivos. Una especie de biblioteca vital con una ventana como único ojo que permitía a los habitantes otear el horizonte, contemplar el mundo exterior y armonizar esos dos mundos extraños que tanto impresionaban a sus moradores, perdidos en esos laberintos llenos de espejos.

"Aquella sería la primera bestia de su colección, la primera aberración de tantas que inundarían paulatinamente la biblioteca y luego la casa entera. "Parece que papá no respeta la memoria de nuestra madre y llena la casa de monstruos" solía decir Clara muy a menudo, hasta que ella misma empezó a sentir atracción por la horda de criaturas y fue perdiéndose en un mundo silencioso, apenas de vagos gruñidos y miradas vacías, como si ningún ser habitara ya su hermoso cuerpo, ahora semejante a la concha de un caracol olvidada a la vera del camino."

En el mundo exterior solo aparecen los lugares y las aventuras como vivencias intuidas, sufridas, más deseadas que experimentadas. Así se enlazan interioridad y exterioridad, coexisten, en espacios diferentes pero experimentados:

"Para los que huyen, sólo hay dos caminos hacia la libertad: la locura o la muerte."

Dicho por el personaje cuando de Venecia y las lujuriosas noches con Lilith y la impotencia en los deseos de poseer a Margot, se dirige a África. No solo las imágenes permiten cotejar este dualismo sino hasta los espacios y el tiempo.

Así los personajes recorren sus propios laberintos en el mismo laberinto interior y desde su espacio monótono, rutinario y hasta asfixiante como trascurren los días en la oficina, en la biblioteca se abre el ojo-ventana y les permite salir, escapar y visitar no solo países lejanos sino las mismas casas conocidas como la de su prometida, en el caso de Alexánder, y encontrarse con otros personajes ya desaparecidos como don Tobías que evoca otras dimensiones más cercanas a las pesadillas.

Así abre ese mundo que la semióloga Kristeva llamaba carnavalístico, Menipea y que yo he codificado como polifónico y cercano a la sinfonía. Y el espejo se convierte en su mejor aliado.

Dos mundos llenos de monstruos, uno interior y otro exterior. Este último más conocido, frecuentado y visible. Así Wolfgang no los colecciona porque estos habitan con nosotros en las ciudades y deambulan entre las multitudes y llegan a los bares y cafés de moda. Viven en los espejos porque en definitiva estos monstruos habitan en nosotros, somos nosotros mismos.

Entonces la búsqueda de Wolfgang es contraria a la de su padre. Éste colecciona seres monstruosos reales como el perro de dos cabezas para evadir la monstruosidad que se insinúa en el espejo.

Alexander Suárez, que se puede tipificar como personaje corriente y poco llamativo, descubre en él la señal de la bestia maldita. Lo intuía, lo atisbaba, lo presentía hasta en sus sueños. Las claves de ese laberinto llegaban en todo lo que miraba con relación a este personaje, pero huyó, quizás por temor de penetrar en esas puertas que lo tentaban y así traspasar ese umbral del que no se puede regresar. Hasta que leyó el diario.

En la tercera parte de la novela se abre la noche de la iluminación. Todas las dudas se han despejado, no así en el mundo exterior, como sí lo fue en el mundo interior de Alexander.

Y la novela cierra con una perturbadora afirmación: vivimos un mundo interior y exterior lleno de monstruos, de bestias, e irremediablemente debemos enfrentarlo, pues solo éste existe y, por desgracia y aunque quisiéramos soslayarlo, esa es la naturaleza humana.


"http://heredia-costarica.zonalibre.org/archives/2009/09/manuel-marain-oconitrillo.html">

martes, 20 de septiembre de 2011

La torre de Babel y la evolución del ego

En ese andar de lectores curiosos, tenemos a veces hallazgos felices, de insospechadas fuentes. Es este el caso de la obra literaria de Mariana Lev, que ya suma tres libros, hecho que nos ubica en el grupo de lectores que acaba de conocerla, y enhorabuena. Conocerla en persona fue asimismo recordarnos, como si Mariana fuese una parte nuestra que siempre ha estado allí, pero por alguna razón hacía tiempo habíamos olvidado, por lo que traerla a la memoria y dejar que las palabras entre nosotros restituyeran esa conexión que nos ata ineluctablemente, fue agregar un ladrillo más en el edificio que somos, como una torre, que busca llegar al cielo, con lo que nos ligamos finalmente a la temática de esta vigilia: La torre de Babel.

En su libro “De raíces y de alas” antes de llegar al poema Babel, tenemos el poema Otredad. Permítasenos empezar por aquí, por la otredad, que es, como todos saben, el quid de nuestro tema, reflejado en el egoísmo. He aquí el poema:

Otredad
1.
Cuántas mujeres fui
antes de ser yo?
De qué sombras,
de qué voces, de qué almas
nació ésta?
2.
Con la plegaria al viento
vas por el surco
hiriendo la hembra verde.

Sin detenerte
dejas que fluya
la gota bienhechora
por tu rostro
curtido de soles.

Eres campo
donde retoña
mil veces el alba.
Eres asombro transparente
y amasas estrellas
en la luna que crece.
3.
Me pierdo y encuentro
en la hembra
luminosa
nutricia,
comunión de piel y savia.
4.
Tengo un pacto
hecho en el silencio
de cada mañana.
Sin sangre
sin señas
sin promesas,
es solo un secreto
que compartimos
en la dulzura de los atardeceres
al final de un aguacero.

Hemos pactado
con tu tristeza valiente
con mi miedo,
y la esperanza
galopando en la sangre rebelde
porque soñamos los mismos sueños
estrujadas en milenios
de pesadumbre.

Mujer, mujer
hembra fecunda
infecunda
toma mi mano
-es la tuya-
y escucha
este eco de alas.
5.
Camino
desbocada
por un mundo impropio.
Sin fuerza en el alma
incapaz de comenzar
el vuelo solitario,
como un fantasma
disfrazado de mujer
me deslizo en el día.
6.
Puedo convertirme
en otra mujer de sal.
Con ojos vacíos de llanto
deshecha en el tiempo
inerte ante el horror
de todas mis preguntas.

El viento rasgará
este cuerpo
-estatua en el desierto-
pulverizando el alma
mientras callará por siempre
el grito de mis voces.
7.
Al filo de un abismo
caminaré siempre.
Nada es seguro
para mí,
ni el amor
ni el dolor.
8.
No hay candado
ni llave
pero intento salir
y no puedo.


Ahora, para los propósitos posteriores de nuestra vigilia, que serán dilucidados más adelante, haremos un pequeño ejercicio, un poco algebraico, para extraer algunos elementos que vamos a utilizar sobre el poema Babel. Así, yendo al grano, en el primer fragmento tenemos:

Cuántas mujeres fui
antes de ser yo?
De qué sombras,
de qué voces, de qué almas
nació ésta?

Mariana nos refiere un proceso de corrección de las almas: (¿Cuántas mujeres fui antes de ser yo?), es decir, un proceso que depura las almas en pos de una meta. Y ello implica (como veremos más adelante) la corrección de nuestro ego, es decir, el deseo en beneficio propio.
Luego, con exquisita finura, nos regala un lúdico fragmento, de aparente ambigüedad:

Mujer, mujer
hembra fecunda
infecunda
toma mi mano
-es la tuya-
y escucha
este eco de alas.

Observamos esa delicada yuxtaposición de ideas excluyentes, una armonía bitonal, si se reduce al binomio el análisis de los versos:

Mujer, mujer
hembra fecunda
infecunda
toma mi mano
-es la tuya-
y escucha
este eco de alas.

Veamos: (Mujer infecunda, toma mi mano)x(mujer, hembra fecunda, infecunda toma mi mano). Luego: en el segundo término y reordenando, podemos extraer: (mujer, hembra fecunda, toma mi mano infecunda)x(mujer, hembra fecunda, infecunda toma mi mano). Así, en el caso original, parece que la mujer infecunda toma la mano fecunda que se le ofrece, mientras en el reordenamiento, la mujer fecunda recibe una mano infecunda.
A esto hay que agregar: Mujer, mujer hembra fecunda, que con la repetición se vuelve exclamativo, pero al no haber una delimitación gramatical, infecunda queda irremediablemente unida, por lo que la mujer parece ser fecunda e infecunda al mismo tiempo. Puede verse como un proceso temporal, pues una mujer no es fecunda per se, sino luego del acto de fecundación.
¿Por qué mencionamos algo del conocimiento público? Pues bien, los sabios estudiosos de la Torá, hablan de que la letra hebrea ב (bet) no solo significa casa sino que, también significa mujer. Mariana Lev, consciente de antiguas ciencias preservadas en las tradición judía, hace uso a nivel simbólico de ella en su poesía: “Un hombre sin una casa no es un hombre” y “La casa del hombre es su esposa”, de lo que se desprende, “Un hombre sin una esposa, no es un hombre”.
Luego tenemos la mano, a la que se asocia la letra י (iud) que no por pequeña es menos que ninguna otra. El secreto de este punto es el poder del Infinito de contener el fenómeno finito dentro del Sí Mismo, y expresarlo en la realidad externa aparente. Es el principio de acción y reacción, lo que fecunda.
Otro detalle muy elegante de esta yuxtaposición que hemos tratado de explicar, es que en sí, no es del todo explicable, pues la idea es percibirla, como en realidad debe hacerse con la poesía, que se niega a entrar en la razón. Para ello no nos bastan nuestros cincos sentidos comunes (casi nos estorban) sino que es menester percibirla con el alma.
Pero antes de ir a Babel, veamos más en detalle este otro fragmento:

Puedo convertirme
en otra mujer de sal.

Mariana aquí, evidentemente, nos habla de la mujer de Lot, y con ello nos lleva de nuevo a la idea de la corrección del alma. ¿Y para qué es que tendríamos que corregir el alma? Pues bien, quizá en Babel encontremos alguna respuesta.


Babel

I

Babel era una cama enorme
carcelaria,
llena de ayes
y silencios extenuantes
derramados
entre almohadas secas.

La cama naufragaba
sostenida apenas sobre sí,
salida de la nada
y vuelta a ella
por todos los milenios,
en el infinito laberinto
de los gestos aprendidos.

Con su peso de adioses
y retornos
olorosa a los sudores
de ellos
de ellas,
entristecida y muda
Babel era una cama
demencial y trágica
como nosotros.

Una cama
-nos dijeron-
para ser
para amar
para envejecer
para morir
juntos.

Babel era el eterno presagio
De todas las confusiones.

II

Babel era la torre maldita
de nuestros sueños,
siempre trepando
a los cielos irreales.

Una telaraña quebradiza,
asesina de nuestros juegos.

La torre se erguía
poderosa en su miseria,
y nosotros
ingenuos aun
intentábamos subir
un sinfín de escalones,
mientras nos desintegraba
el aire gélido.

III

La torre era una cama
retorcida de crujidos
donde intentábamos
reinventar
entre siglos y sigilos
estos cuerpos maltrechos
cenicientos,
en una sola noche milenaria
en la duermevela
de los amantes primerizos
en la agonía ilimitada
de los desamores.

IV

Babel era el infierno
de nuestras voces sin eco.

Ahí buscamos
perpetuar
esta especie nefasta,
haciendo
deshaciendo
todas las palabras.

Cada noche
nos sumergimos
en nuestra cama,
escalamos nuestra torre
para hacer el milagro
que nos permitiera
hallar al fin
el verbo consagrado.

Pero fue inútil.

Solo repetimos
las odiosas rutinas
sin poder descifrar
los misterios
de la torre.

Cobijamos la carne
bajo el mismo manto
fantasmagórico
de nuestros padres,
remontamos las almas
por los sueños repetidos
sin agregar nada,
sin siquiera abrir
los propios cerrojos.

Nuestra Babel
era ya una pila de huesos
polvorientos
yaciendo inevitablemente
sobre las sábanas deshilachadas.

V

No hay en Babel
muerte o vida
solo esa nada
informe
pegajosa
de dos seres
intentando amarse
sin lograrlo jamás.

La torre
renace poderosa
sobre la esperanza hecha sangre.

El viento
se adueña de la cama
recién tendida
para los nuevos amantes.

Sin la fatídica certidumbre
de su derrota,
ellos también lo intentarán

Nosotros somos historia.



Si recordamos nuestra primera vigilia, en ella intentamos buscar la música propia de la poesía, manifestada en su estructura métrica, que determina la resonancia de la acentuación propia del lenguaje. Pues bien, en esta ocasión, le daremos una mirada al metalenguaje en la poesía de Mariana Lev. Encontramos en la Wikipedia la siguiente definición:

En lógica y filosofía del lenguaje, un metalenguaje es un lenguaje que se usa para hablar acerca de otro lenguaje.1 Al lenguaje acerca del cual se está hablando se lo llama el lenguaje objeto. El metalenguaje puede ser idéntico al lenguaje objeto, por ejemplo cuando se habla acerca del español usando el español mismo.2 Un metalenguaje a la vez puede ser el lenguaje objeto de otro metalenguaje de orden superior, y así sucesivamente. Distintos metalenguajes pueden hablar acerca de diferentes aspectos de un mismo lenguaje objeto.

En el caso que nos ocupa, nos enfrentamos al lenguaje poético, que sigue reglas distintas al lenguaje cotidiano. Luego tenemos la simbología cruzada propia de Mariana Lev, derivada de su experiencia y la simbología de la fuente de la que surge la idea del poema, es decir, la historia de la torre de Babel. Para fines prácticos, hemos obviado otros factores, como lo es el de la traducción cultural, etc. Recordarán que en el artículo “El corazón de la palabra” hablamos sobre la traducción (quien tiene la bondad puede encontrarlo en este blog) y la interpretación de lo que creemos que dice el original.
Así pues, dado el tema del poema, bien conviene descifrar su mensaje. ¿Qué significa la historia de la Torre de Babel? ¿Y esa presencia soterrada del egoísmo humano y la corrección en la obra literaria de Mariana Lev, a qué nos lleva? ¿Cómo conjugamos elementos tan heterodoxos en lo que, leído a la ligera, es un poema sobre una historia del Viejo Testamento, vertido de la Torá? ¿Qué tiene que ver aquella antigua historia con nosotros, con muestra actualidad?
Para empezar, hablemos del ego. El Dr. Michael Laitman, en su libro, “Torre de Babel: último piso”, nos dice:

En la antigüedad, el hombre era más cercano a la Naturaleza y trataba de mantenerse ligado a ésta. Había dos motivos para ello:
• El egoísmo no desarrollado aún no había distanciado al hombre de la Naturaleza, permitiéndole así sentirse como parte integral de ésta;
El insuficiente conocimiento de la Naturaleza provocaba temor hacia ella, obligando al hombre a considerarla como superior.
Por estas dos razones, el hombre aspiró no sólo a acumular el conocimiento sobre los fenómenos del mundo circundante, sino a conocer las fuerzas que lo gobiernan. La gente no podía esconderse de los elementos como lo hace hoy, evitando las fuerzas de la Naturaleza en un mundo creado artificialmente. Sus órganos sensoriales, aún no deformados o degenerados por la tecnología con- temporánea, eran capaces de sentir el mundo circundan- te con mayor profundidad. El miedo a la naturaleza y, simultáneamente, la proximidad a ella, impulsó al hombre a descubrir lo que ésta quería de él, si tenía alguna meta, y para qué creó los humanos. La humanidad aspiró a en- tenderlo tan profundamente como le era posible.

Pero, nos dice el Dr. Laitman en el desarrollo del libro, el egoísmo, como parte intrínseca a la naturaleza humana, fue evolucionando con el ser humano:

La evolución del egoísmo del hombre determina, define y, de hecho, diseña la historia completa de la humanidad. El egoísmo en desarrollo impulsa a los seres humanos a estudiar el medio ambiente para poder materializar los crecientes deseos egoístas. En contraste con lo inanimado, vegetativo y animado de nuestro mundo, los humanos evolucionan sin cesar en cada generación, y ocurre en cada individuo durante su breve existencia.
El egoísmo humano evoluciona en cinco niveles de intensidad. En la antigüedad, el hombre no era lo suficientemente egoísta para oponerse a la Naturaleza. La percibía a ésta y a todo lo que le rodeaba, y la sensación de reciprocidad era su forma de comunicación con ella. En muchos aspectos era hasta silencioso, como en la telepatía, en un cierto nivel espiritual. Este modo de comunicación toda- vía puede ser encontrado entre pueblos indígenas.
El primer nivel de crecimiento egoísta provocó una revolución en la humanidad. Esto creó un deseo de cambiar la Naturaleza por el propio bien del hombre, en vez de cambiar al hombre para hacerse similar a ella. Metafóricamente, este es descrito como un deseo de construir una torre que alcanza el cielo para dominar la Naturaleza.
El aumentado egoísmo arrancó al hombre de la Naturaleza. En vez de corregir la incrementada oposición a ella, el hombre se atrevió a imaginar que podría alcanzar al Creador egoístamente, no a través de la corrección del ego, sino que dominando todo.
Así, el hombre colocó su “yo” en contraste con el ambiente, opuesto a la sociedad y a las leyes de la existencia, en vez de percibir a los demás como similares y cerca- nos, y a la naturaleza como el hogar. El odio reemplazó al amor; las personas se alejaron entre sí, y la única nación del mundo antiguo fue dividida en dos grupos, los cuales se bifurcaron en este y oeste. Como consecuencia, cada grupo se dividió en muchas naciones, y hoy, de nuevo es- tamos siendo testigos del comienzo de un acercamiento y de una reconexión hacia una sola nación.

Bien, regresemos a Babel y a Mariana Lev. Pero antes refresquemos la historia de la torre de Babel, a la luz de las interpretaciones “oficiales”:
La Torre de Babel, en la tradición bíblica, es una construcción mencionada en el antiguo Testamento. Según algunas interpretaciones del capítulo 11 del Génesis los hombres pretendían, con la construcción de esta torre, alcanzar el cielo.
De acuerdo a la Biblia, el Señor, para evitar el éxito de la edificación, hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes lenguas, luego de lo cual reinó la confusión y se dispersaron por toda la Tierra.

En el libro que mencionamos del Dr. Laitman, él aclara el significado de la torre de Babel en estos términos:

La Torá describe esto alegóricamente (Génesis, 11:1-8) de la siguiente manera: “Y toda la tierra tenía una sola lengua y un solo discurso. Y aconteció, cuando viajaron al este, que encontraron una llanura en la tierra de Shinar; y allí se establecieron..., y dijeron: ‘Vamos, edifiquemos una ciudad, y una torre, con su cúspide en el cielo, y hagámonos un nombre famoso; por miedo de que seamos dispersados en el extranjero sobre la faz de toda la tierra’. Y el Señor descendió para ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres construyeron. Y el Señor dijo: ‘contempla, son un solo pueblo, y todos tienen una misma lengua; y esto es lo que comienzan a hacer; y ahora nada les será imposible, lo que se propongan hacer. Vamos, descendamos y confundamos su lengua, para que no puedan comprender el lenguaje del otro’. Entonces el Señor los dispersó desde allí en el extranjero, sobre la faz de toda la tierra; y dejaron de construir la ciudad”.
Flavio Josefo escribe que Nimrod instó a la gente a desafiar al Creador. Les aconsejó que construyeran una torre más alta de lo que las aguas pudiesen elevarse, por si el Creador enviase de nuevo una inundación, y así se vengarían del Creador por la muerte de sus antepasados. Sin escatimar esfuerzo alguno o entusiasmo, comenzaron a construir una torre. Al ver que la gente no se corrigió después de la lección de la inundación, el Creador causó que hablaran muchas lenguas. Por lo tanto, no se entendieron el uno al otro y se dispersaron. El lugar donde la torre fue construida fue llamada Babilonia, por haber sido el lugar donde las lenguas se mezclaron, en vez del único idioma que antes existió.
A principios del siglo 20, un arqueólogo alemán, Robert Koldewey, descubrió en Babilonia las ruinas de la torre de una dimensión equivalente a 90 x 90 x 90 metros. A su vez, Herodoto (aproximadamente 484-425 AEC) describió la torre como una pirámide de ese mismo tamaño con 7 niveles.
Las fuentes históricas dicen que en el centro de Babilonia se encontraba el templo de la ciudad Esagila, y cerca, el templo de la deidad suprema, Marduk, la Torre de Babel. Fue llamado Etemenanki, lo que significa la piedra angular del cielo y la tierra.
En aquel tiempo, Esagila era el centro religioso del mundo en la lucha contra la religión monoteísta. La astrología, los signos del Zodíaco y los horóscopos, la adivinación, el misticismo numerológico, el espiritualismo, la magia, la brujería, los hechizos, el mal de ojo, la invocación de malos espíritus, todos ellos fueron desarrollados en Esagila. Estas creencias todavía persisten, y en particular hoy somos testigos de su explosión definitiva.
Desde entonces, y durante los últimos 5,000 años, el hombre ha estado confrontando a la Naturaleza, el atributo del altruismo absoluto. En vez de corregir el siempre creciente egoísmo en altruismo, la humanidad ha erigido un escudo artificial para protegerse de ella. Para ayudar a salvaguardarse, la humanidad ha estado desarrollando la ciencia y la tecnología durante los últimos 5,000 años, y esta es, de hecho, la erección de la Torre de Babel. Así, en vez de corregirnos a nosotros mismos, queremos gobernar la naturaleza.
El egoísmo en la especie humana ha aumentado des- de entonces, y hoy en día es la culminación. La humanidad se ha desilusionado de llenar el egoísmo a través del desarrollo social o tecnológico. Hoy, comenzamos a darnos cuenta que desde el tiempo de la crisis en Babel, hemos forjado nuestro camino en vano.
Particularmente hoy, cuando reconocemos la crisis y el callejón sin salida de nuestro desarrollo, se puede decir que la confrontación del egoísmo con el Creador es, en realidad, la destrucción actual de la Torre de Babel. Antes, fue destruida por la Fuerza Superior, pero hoy está siendo demolida en nuestra propia conciencia, como si fuera por nosotros. La humanidad está dispuesta a confesar que el camino que eligió -compensar la oposición egoísta de la Naturaleza por la tecnología, en vez de corregir el egoísmo en altruismo-, nos conduce a un punto sin salida.

¿Y qué nos dice entonces Mariana Lev en su poema Babel? Le invitamos a que reconsidere su lectura, a que, más que desear aprehender algún significado con el uso de la razón, se decida a darle una oportunidad a su alma, al deseo que aspira a la corrección de egoísmo humano, y verá como los versos de Babel le hablan de otra manera, conectándolo de un nuevo modo.

sábado, 14 de mayo de 2011

Café con lengua

Decidimos, como frecuentemente lo hacemos al mediodía, tomar una taza de café por ahí, y caminando un poco llegamos a Bagdad, una especie de bar iraquí de mi vecindario. Estaba casi lleno, pero encontramos una mesa junto a la pantalla gigante que transmite como de costumbre la señal de Al Arabiya, en árabe, bien se entiende.
Michael miró un poco tímido el lugar, más curioso que precavido, y fuimos hasta la barra a ordenar café y dulces. Me decidí por un café árabe, dadas las circunstancias, pero Michael fue fiel a su café de siempre: simplemente café negro.
Con el tiempo he llegado a pensar que lo que hablamos entre nosotros se aleja cada vez más del alemán y se acerca un greco-español bastante fluido. Y la verdad sea dicha, en ocasiones al oírlo hablar por teléfono con su esposa parece que entiendo lo que dicen, y no es que yo hable griego, pero si ustedes lo han escuchado, ¿no es acaso su melodía perfectamente española? Lo mismo dice él del español. Ni hablar de los vocablos, pues aunque no nos dedicamos a la identificación exclusiva de los términos del griego en el idioma español, siempre terminamos riendo al ver lo que se parecen. Claro que ya me sé muchas formas de saludo, es lo primero que se aprende (después de las malas palabras).
¿Pero que relación pueden tener, culturalmente hablando, España y Grecia, sin tener que mencionar a la reina Sofía? Pues bien, antes de que español o latín, por aquellas tierras ibéricas, sobre todo al sur y al este, se hablaba ibérico, y la cultura helénica llegó de visita por el mar. Eso al menos a mí me basta. El alfabeto tuvo otra ruta de llegada: el latín lo tomó reformando el etrusco, los estruscos reformando el griego, los griegos a su vez reformando el hebreo, y los hebreos lo tomaron del fenicio. Por cierto, los fenicios también llegaron hasta la península ibérica. Si seguimos hacia atrás pasamos por los cananéos y terminamos (con seguridad nadie lo sabe, pero parece que así es) con los sumerios, que lingüísticamente tienen rastros en la India y China. Con seguridad sabrán que asimismo hablamos más que un poco de sánscrito al hablar español, y no sólo con los préstamos directos, como Yoga, Buda o Mantra, no, también cuando decimos brillante (diamante tallado) que viene de la palabra vaiduria, y esta a su vez de una región del sur de la India llamada Vidura. O burbuja, que viene de budbudah.
Michael, le pregunto a mi amigo, ¿será que sí hubo al principio una sola lengua, y que a lo mejor, somos una sola alma toda la humanidad, cuya fragmentación la literatura ha contado en la historia de la torre de Babel?
Michael me mira sorbiendo su café, pero no dice nada, es un hombre de pocas palabras. Simplemente hace una mueca divertida y mueve la cabeza como quien dice sí.

viernes, 29 de abril de 2011

Parsifal en el siglo XXI



Hablemos de Parsifal, pero desde la perspectiva de alguien que lo explica a otro que no sabe de qué va el argumento, ni quién es Wagner, o conoce los textos literarios de la historia. Es decir, hacemos lo que propone Albert Einstein para explicar su teoría de la relatividad: hacerlo como quien explica como se fríe un huevo a alguien que no sabe que es un huevo, una sartén, aceite o una cocina.
Vamos a obviar el hecho de que muchos piensan que la ópera es un arte moribundo, anticuado e inútil en el mundo del siglo XXI. A esos les digo que no se dan cuenta que el problema no es la adaptación tecnológica (que es lo de menos) o la modernización de la puesta escénica, etc. El problema es la desorientación de la sociedad, el abrazo de un nihilismo a ultranza o un orgullo eufórico hacia el ateísmo, sin cuestionar lo que significa realmente. Pero agregar más palabras en esta dirección nos aleja del tema y nos hace demasiado subjetivos.
Antes de seguir, a quienes no tienen ni idea de Parsifal, los invito a leer el argumento en algún sitio de la Web, y les dejo una curiosidad que encontré, que menciona algo distinto sobre el Santo Grial:
http://www.apocatastasis.com/mundo-medieval-sociedades-secretas.php#axzz1Kua7Qn5o
Aunque la historia va de caballeros del Santo Grial, las cruzadas, la copa (Grial) y otros argumentos relacionados con el cristianismo, la esencia de todo la encontramos en los textos del Antiguo Testamento, y por tanto, tiene que ver asimismo con el Judaísmo y el Islam. Mucho se ha hablado de ello, así que ahorremos tiempo y vayamos a nuestro enfoque.
¿Quién, en nuestra desquiciada sociedad de consumo, dominada por el egoísmo, no ha probado la comida chatarra? Y sepan: hay gente que solo eso come. Aún más, hay sociedades en las que es casi el único alimento, ya sea por los altos costos de los productos frescos, la pereza o incapacidad de cocinar, la alienación de la publicidad y otros factores. Recordemos aquello de que el hombre es lo que come. En otras categorías de la sociedad no es diferente: literatura y música, por ejemplo, perteneciente a esa categoría que se denominaba cultura y que hoy es cada vez más un estorbo, algo demasiado caro e innecesario, que le quita dinero, por ejemplo, a la carrera armamentista,. Por otro lado, es mejor que el pueblo sea estúpido, por que así es más fácil manipularlo. Los anteriores son argumentos que podríamos considerar para explicar la apatía hacia la música clásica, o hacia autores como Tolstoi o Cervantes, etc. Pero hay más. Alguien podría demostrar, incluso con estudios de laboratorio, que esa apatía se debe al consumo excesivo de aspirina. Así hay políticas que nos dicen que la música clásica es elitista, para ricos. El problema es que (porque también hay música clásica mala) suele contener un alto grado de maestría técnica instrumental y literaria (en el caso de las obras con texto), que representan los pináculos del desarrollo artístico, en donde el arte es visto como una comunicación con algo superior (sí, sabemos que hay otras opiniones, pero son unas cuantas, y no de los mayores genios).
Parsifal pues, -estamos hablando del Parsifal de Wagner-, reúne en esencia, la tragedia humana, los valores de la caballería, el honor, la iniciación, y la búsqueda del conocimiento perdido para poder conectarse otra vez con el Creador. Así, el Grial, por más que se hable de un cáliz, no es más que ese cáliz (simbólicamente hablando) que los ángeles crearon de la esmeralda caída de la frente de Lucifer.
Ahora: ¿qué son los ángeles -y de paso, Lucifer? ¿Por qué esculpieron un cáliz en una esmeralda? ¿Por qué en una esmeralda?
Primeramente, es más fácil contar la historia con elementos sencillos.
Los ángeles, dicen los cabalistas, son fuerzas del mundo espiritual, como en el mundo material lo es la fuerza de gravedad. Lucifer vendría a ser una fuerza negativa, o mejor que eso, una fuerza en oposición al Creador. Si el Creador es el deseo de otorgar, y nosotros el deseo de recibir, Satanás (Hashatan) es la pulsión por recibir, es decir, que produce el deseo de recibir en beneficio propio. Lucifer no es ese ser con cuernos.
Luego, para caminar hacia el Creador, debemos corregir nuestro deseo de recibir en beneficio propio por el deseo de otorgar al Creador. Para ello requerimos receptores (vasijas) adecuados. De ahí viene lo del cáliz. ¿Y porqué en una esmeralda? La esmeralda simboliza entre otras cosas, el conocimiento de lo oculto, se relaciona con el subconsciente y la clarividencia: es el material justo para construir una vasija de recepción, un sexto sentido, para poder percibir el mundo espiritual. Esa vasija es en realidad nuestra alma.
Esperamos que ya puedan ver con propiedad esta maravillosa obra de Wagner. Les dejo un par de fotos con un par de amigos de la reciente producción de Colonia como ilustración, lo mismo que algunos enlaces de extractos musicales.
Hasta la próxima vigilia.



lunes, 7 de marzo de 2011

El corazón de la palabra

El corazón de la palabra, o el lado oscuro del lenguaje


Amigas y amigos lectores, se han preguntado alguna vez ¿cómo será leer (y sobre todo, entender) un libro en su idioma original? Pues en este modesto acercamiento al mundo de la traducción, vamos a ver algunos aspectos no tan comunes y que son fundamentales para entender una obra. Ahora, siguiendo con las pautas de nuestra sociedad actual, vamos a escoger un best seller para nuestra vigilia, y en este caso seamos ambiciosos y seleccionemos el número uno de la lista: ¡la Biblia! No se asusten, esta vigilia es de literatura, no de religión. en este caso, la Biblia es simplemente el libro más vendido, seguido por Harry Potter.
Pues bien, para facilitarnos el trabajo, empecemos por el principio y solo con un par de secciones. Así que de el Génesis, tomaremos los versículos 1 y 2 del capítulo primero. Usaremos inicialmente la versión española Reina-Valera.
1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 
1:2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 
Ahora, para comenzar, dividiremos nuestro artículo en dos secciones, una para cada versículo. En el primero vamos a tratar de sus implicaciones en español, es decir, ¿dice allí lo que parece que dice en la traducción española? Para ello, pueden encontrar varias traducciones en el siguiente enlace:
http://bibliaparalela.com/genesis/1-2.htm
Y aquí están:
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
En el principio Dios creó los cielos y la tierra.
Reina Valera Gómez (© 2010)
En el principio creó Dios el cielo y la tierra.
Reina Valera (1909)
EN el principio crió Dios los cielos y la tierra.
Sagradas Escrituras (1569)
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Pues bien, salvo el crió de 1909 y el cielo del 2010, dicen lo mismo, ¿o no? Crear y criar sabemos que no es lo mismo. Luego, ¿cuántos cielos hay, o solo es una forma de decirlo?
Ahora veamos qué dice en hebreo, que es el idioma en el que el Génesis fue escrito.
בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים אֵת הַשָּׁמַיִם וְאֵת הָאָרֶץ׃



Quien desee ver el Génesis en hebreo transcrito, lo puede encontrar aquí: http://www.shalomhaverim.org/BERESHIT1.html
El enlace anterior es de sumo interés, pues facilita la transcripción fonética, si bien no la de a Asociación Fonética Internacional, si al menos una que todos podemos entender. Asimismo, contiene muchos comentarios sobre la traducción e interpretaciones de diversos exégetas. Uno de dichos comentarios dice:

El exégeta Rashí traduce así el primer versículo del Génesis: "En el principio, al crear D-os los cielos y la tierra, la tierra estaba vana y vacía ... "pues la Escritura Sagrada no quiere mostrar aquí el orden en que las cosas fueron creadas; la prueba de esto es que el final del segundo versículo da a entender que las aguas ya existían antes que los cielos y que la tierra.

De nuevo esa última acotación: las aguas ya existían antes que los cielos y la tierra. Es decir, estaban (flotaban o sencillamente existían) de algún modo en alguna parte. Aquí obviamente hay algo que no encaja en nuestra concepción del universo. Pero antes de pasar a analizar ese detalle, hagamos otras preguntas, sobre la traducción de ese fragmento del Génesis:

¿Cuándo o qué es al principio?
¿Cómo creó Dios el cielo o los cielos y la tierra?
¿Hay varios cielos o es solo uno?
¿Fue de esas aguas que crió Dios todo lo demás?

Debemos considerar que en esos cielos ciertamente hay más que nubes y aire. Hoy cualquiera lo sabe, pero también, que el libro del Génesis es uno de los más difíciles de leer, si no se conocen el idioma y la intención con la que fue escrito, pues si bien está originalmente en hebreo, aún para los hebreos, no está en un lenguaje cotidiano, ni siquiera, dicen los cabalistas, en un lenguaje que hable de nuestro mundo... Es sorprendente, sabiendo esto, la popularidad que tiene, y que cualquiera crea poder desentrañar sus secretos. Puede que se recuerde una niñez llena de profetas en cada esquina...
Ahora regresemos al texto hebreo, transcrito:
Bereshit bara Elohim et Ha-shamaim ve-et Ha-aretz
Lo primero que salta a la vista es que no dice: Dios, sino Elohim. La tradición judía usa aquí uno de los nombres con los que designan al Creador. Pero vayamos en orden. La primera palabra es Bereshit, que todos traducen como En el principio. Ahora veámosla más de cerca:
בראשית


Una tradición judía cuenta como el Creador escoge cuál será la letra con que iniciará la creación. Y la elegida fue ב que es la equivalente de nuestra b. Y tav, la última letra de la palabra bereshit, es asimismo la última del alfabeto hebreo. Por eso, cuenta la tradición, que en la primera palabra del génesis (Bereshit de la Torá) está contenido el universo.
Luego, la palabra casa, en hebreo, es beit: בית, y cabeza es rosh: ראש, así que literalmente, bereshit se forma al introducir la cabeza en la casa, esto es, habitar la casa.
Siguiendo nuestra lectura, tenemos bara, asociado con Elohim (atención, no dice simplemente Dios). Y aquí un comentario, de la fuente antes citada:
Elohim (D-os) tiene en hebreo la forma plural, para indicar que D-os comprende y unifica todas las fuerzas infinitas y eternas. Y para que no se piense que son muchos dioses, el verbo hará (creó) se empleó en singular inmediatamente después de Elohim.

Claro, sigue saber que son los cielos y la tierra. Pero vamos a girar la tuerca otra vuelta, como en la novela de Henry James. El Génesis no es el único libro que habla de la Creación, también lo hace el Sepher Jetzira. tomando asimismo los primeros versículos tenemos:

CAPITULO I
1-1 Con treinta y dos senderos místicos de Sabiduría grabó Yah, el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel, Elhoim vivo, Rey del universo, EL Shaddai Misericordioso y Clemente, Elevado y Exaltado, que mora en la Eternidad cuyo nombre es Santo- El es su sublime y santo-. Y creó Su universo con tres libros (Sepharim), con texto (Sepher), con número (Sephar) y con comunicación (Sippur).
1-2 Diez Sephiroth de la nada y veintidos letras de Fundamento: Tres Madres, Siete Dobles y doce Elementales.

Aquí, aunque es la misma historia, nos hablan de las letras del alfabeto, y como con ellas el Creador crea. Hemos mencionado esto como preámbulo a otro libro, en donde se comenta la Torá, y con ello Bereshit, el Génesis. Nos referimos al Libro del Zohar. Contrariamente al la Biblia, el Zohar no es un best seller, de hecho no es muy conocido, a pesar de tener ya varios miles de años y resumir los esfuerzos por entender el Génesis. Se cree que sea acaso el libro más oscuro jamás escrito. En otras épocas, quienes lo poseían eran perseguidos, pero nuestros tiempos son diferentes, a nadie persiguen por tener o leer un libro, ¿no es verdad?

Pues veamos que dice el Zohar de esos dos primeros versículos:

Génesis I. 1 – VI, 8
En la iniciación, la decisión del Rey hizo un trazo en el fulgor superior, una lámpara de centelleo, y allí surgió en los nichos impenetrables del misterioso ilimitado un núcleo informe incluido en un anillo, ni blanco, ni negro, ni rojo, ni verde, ni de color alguno. Cuando tornó las medidas, modeló colores para mostrar adentro, y dentro de la lámpara surgió cierto efluvio, que abajo llevaba impresos colores. El Poder más misterioso envuelto en lo ilimitado, sin hendir su vacío, permaneció totalmente incognoscible hasta que de la fuerza de los golpes brilló un punto supremo y misterioso. Más allá de ese punto nada es cognoscible, y por eso se llama Reschit (“Comienzo”), la expresión creadora que es el punto de partida de todo.


Al leer este párrafo parece que surgen aún más preguntas de las que teníamos. Y para regresar la tranquilidad a los lectores diremos, no, esto no es religión. Dijimos que hablaríamos de literatura, en este caso, de traducción, pues como bien a dicho Octavio Paz, traducir es crear. ¿Pero a cuenta de qué viene de repente el Zohar, si lo que estamos es leyendo los dos primeros versículos del Génesis? Pues bien, el Zohar, como hemos dicho, trata de eso. Y la lectura e interpretación de Zohar en sí, junto a otros libros, es el quehacer de los cabalistas para acceder a mundos superiores, es decir, formas superiores de percibir la realidad. ¿Y qué tiene que ver eso con nuestro tema? Bueno, hemos escogido el libro más vendido del mundo para acercarnos un poco a su traducción, en este caso española, y ver qué es lo que realmente dice. E inusitadamente nos enteramos que acaso no dice en realidad lo que creíamos que decía, esto es, que quienes lo leen sin ton ni son, acaso no perciben realmente de qué se trata. Pero este no es nuestro tema actual.
Hemos marcado en el párrafo la referencia que se conecta con nuestro anterior comentario sobre la palabra bereshit. Sigamos:


Está escrito: “Y los inteligentes brillarán como el esplendor del firmamento, y
aquellos que justifican a muchos, como las estrellas por siempre jamás”. Había efectivamente un “esplendor” (Zohar). El Más Misterioso golpeó su vacío, e hizo que este punto brillara. Este comienzo se extendió entonces e hizo para sí un palacio por su honor y gloria. Allí sembró una simiente sagrada que hubo de generar para beneficio del Universo y a la que puede aplicarse la expresión de la
Escritura: “La santa simiente es mi tronco”. Nuevamente hubo Zohar, en el que sembró una simiente para su gloria, exactamente como el gusano de seda se encierra en un palacio de su propia producción, que es a la vez útil y hermoso. Así, por medio de este “comienzo” el Misterioso Desconocido hizo su palacio. Este palacio es llamado Elohim, y esta doctrina se halla contenida en las palabras “por medio de un principio creó a Elohim”.
El Zohar es eso de lo cual fueron creadas todas las expresiones creadoras a través de la extensión del punto de ese esplendor misterioso. No hemos de sorprendernos por el empleo de la palabra “creó” en esta conexión, dado que
luego leemos: “Y Dios creó al hombre a su imagen”.

Y a continuación, el Zohar menciona otra interpretación, que ya habíamos descrito brevemente:

Otra interpretación esotérica de la palabra Bereschit es la siguiente. El nombre del
punto de partida de todo es Ehyeh (“Yo seré”). El nombre sagrado cuando se halla escrito a su lado es Elohim, pero cuando está inscripto entre uno y otro Ehyeh, es Ascher, el oculto y recóndito templo, la fuente de lo que místicamente se llama Reschit.
La palabra Ascher (es decir, las letras Alef, Schin, Resch de la palabra Bereschit) es el anagrama de Rosch (“cabeza”), el comienzo que surge de Reschit. Así cuando el punto y el templo fueron firmemente establecidos juntos, Bereschit combinó el Comienzo supremo con la Sabiduría. Luego el carácter de este templo cambió, y fue llamado “Casa” (Bayt). La combinación de eso con el punto supremo que se llama Rosch, da Bereschit, que es el nombre empleado mientras la casa estaba inhabitada. En cambio, cuando fue sembrada con simiente para hacerla habitable, fue llamado Elohim, oculto y misterioso. El Zohar era oculto y retraído, mientras el edificio estaba adentro y para producir, y la casa se extendió solamente como para ofrecer alojamiento para la simiente sagrada. Antes de que hubiese concebido y se hubiese extendido lo bastante para ser habitable, no se llamó Elohim, y todo estaba incluido aún el término Bereschit. Después de que adquirió el nombre Elohim produjo descendencia de la simiente puesta en ella.

Luego se aclara las expresiones de los dos primeros versículos del Génesis (Bereshit) y su relación con los descrito en el Sepher Jetzira:

¿Qué es esta simiente? Consiste de las letras grabadas, la fuente secreta de la Torá, que salió del primer punto. Ese punto sembró en el palacio ciertos tres puntos vocales, jólem, schurek y jírek, que se combinaron entre sí y formaron una entidad: la Voz que salió de su unión. Cuando esta Voz surgió, surgió con ella su consorte, que comprende todas las letras. De ahí que esté escrito: “Et haschamaim (“los cielos”), es decir, la Voz y su consorte. Esta Voz, indicada por la palabra “cielo”, es el segundo Ehyeh del nombre sagrado, el Zohar, que, de esta manera, incluye todas las letras y colores. En este punto las palabras: “El Señor Nuestro Dios el Señor” (Yheh Elohenu YHVH) representan tres grados correspondientes a este profundo misterio de Bereschit bará Elohim. Bereschit representa al misterio primordial; Bará representa la fuente misteriosa de la cual se expandió todo. Elohim representa la fuerza que sostiene todo abajo. Las palabras et haschamaim indican que las últimas dos no han de ser separadas y
son juntos varón y hembra. La palabra et consiste de las letras Alef, Tav, entre las cuales se incluyen todas las letras, por ser la primera y la última del alfabeto. Y luego se agregó Hé de modo que todas las letras pudiesen ligarse a Hé y esto dio el nombre a atah (“Tu”); de ahí que leamos: “y Tu (ve-atah) los conservas vivos a
todos”. Et, a su vez, se refiere a Adonai (“Señor”), que es así llamado. Haschamaim es YHVH en su significación más elevada. La palabra siguiente, ve-et, indica la unión firme de masculino y femenino; también alude a la denominación ve-YHVH (“y el Señor”), y las dos explicaciones llegan a lo mismo. Ha-aratz (la tierra) designa un Elohim que corresponde a la forma más elevada para producir fruto y fructificar. Aquí este nombre se encuentra en tres explicaciones y por tanto el mismo nombre se ramifica hacia varios lados.



Amigas y amigos, nos acercamos al fin de esta breve lectura de los dos primeros versículos del Génesis. Hay naturalmente mucho más, pero se escapa a nuestra modestia inicial. Se preguntarán ¿y que pasó con la lectura del segundo versículo? Pues bien, tienen ustedes las pautas y varias llaves en sus manos para leerlas sin grandes dificultades. Quien desee empero explorar algunas de las desaveniencias de la traducción tradicional, aquí les dejo un par de enlaces que les serán muy útiles.

http://indubiblia.com/traducciones.htm
http://bibliaparalela.com/genesis/1-1.htm

Y no olviden la próxima vez que lean alguna traducción, presten atención a lo que está escrito, que no siempre salta a primera vista su verdadero rostro.

La juive: los caminos del libre albedrío. I

La juive: los caminos del libre albedrío. I